Una barrera arquitectónica es cualquier obstáculo físico del entorno que impide o dificulta que una persona se desplace o use un espacio con autonomía. En casa, las más habituales son las puertas de menos de 80 cm, los escalones y desniveles, el baño con bañera, los muebles y enchufes a una altura inadecuada, los pasillos estrechos y la mala iluminación. Eliminarlas (rampas, ducha a ras de suelo, puertas correderas, barras de apoyo) reduce el riesgo de caídas y permite seguir viviendo en casa.
Cuando hablamos de barreras arquitectónicas, solemos pensar en los espacios públicos -calles y plazas-, en las zonas comunes de los edificios plurifamiliares y en el transporte público. Pero muchas veces pasamos por alto que uno de los sitios con más problemas en este sentido es el propio domicilio de la persona con discapacidad o movilidad reducida.
¿Qué son las barreras arquitectónicas? Se entiende por barrera arquitectónica cualquier obstáculo, físico o no, que impide a una persona poder alcanzar su objetivo final. Por ejemplo, que una persona con movilidad reducida no pueda llegar al botón del ascensor, o que una persona no tenga a su disposición una señal sonora en un semáforo.
| Estancia | Barrera habitual | Solución |
| Entrada | Escalones, puerta estrecha, portal sin ascensor | Rampa, salvaescaleras, puerta de 80 cm o más |
| Pasillos y puertas | Paso inferior a 80 cm, umbrales, giros sin espacio | Ampliar huecos, puertas correderas, retirar umbrales |
| Baño | Bañera, falta de barras, inodoro bajo, poco espacio de giro | Ducha a ras de suelo, barras de apoyo, alzador de WC, espacio de 1,50 m |
| Cocina | Encimeras y armarios altos, fuegos sin aviso | Muebles a menor altura, electrodomésticos con señal sonora |
| Dormitorio | Cama baja, alfombras, poca luz nocturna | Cama articulada con elevador, luces con sensor |
| Toda la casa | Enchufes e interruptores mal situados, suelos resbaladizos | Reubicar mecanismos, suelos antideslizantes |
Los hogares, cuando se construyen, no están pensados para esta diversidad de necesidades y con frecuencia son una trampa para la gente que se mueve en silla de ruedas o que sufre de ceguera, por poner dos ejemplos. El principal obstáculo que encuentra la gente que va en silla de ruedas es el ancho de las puertas, empezando por la de entrar en casa o en el piso. Ésta suele ser la más ancha de la vivienda, pero en ocasiones no cumple los mínimos que marca la normativa para considerarla accesible, que es de 80 centímetros. Las puertas entre habitaciones suelen tener el ancho estándar de 70 centímetros, es decir que difícilmente pueden pasar muchos modelos de sillas de ruedas.
Y la situación empeora con las puertas de acceso a los baños, que suelen ser algo más estrechas todavía. De hecho, el baño es el espacio en el que podemos encontrar más barreras, como una bañera en lugar de una ducha a pie plano y sin mampara. Además, hay que tener en cuenta que tanto el inodoro como la pila deben estar a la altura adecuada para la gente que va en silla de ruedas, además de tener barras de apoyo y otras ayudas que se consideren necesarias.

De hecho, se debe hacer un replanteamiento de toda la casa, para tener todos los aparatos, electrodomésticos, muebles e, incluso, los enchufes e interruptores más abajo de lo habitual, porque la altura suele ser una de las principales barreras arquitectónicas cuando se va en silla. Si la persona vive en una casa con varias plantas, la escalera de acceso a los pisos superiores debe sustituirse por un ascensor o instalar unas plataformas elevadoras eléctricas. Lo mismo ocurre con los escalones que pueda haber antes de acceder a la vivienda: en este caso, normalmente se sustituyen por pequeñas rampas (te explicamos cómo en adaptar la casa para personas con movilidad reducida). Con las puertas, la solución suele ser ampliarlas o sustituirlas por puertas correderas.
En el caso de las personas ciegas o con baja visión, es recomendable optar por electrodomésticos que emitan señales sonoras. Muchos ya lo hacen, pero todavía existen modelos de vitrocerámica, por ejemplo, que no hacen ningún ruido cuando los pones en marcha. También puede ser una buena idea, si es necesario, proteger algunos cantos peligrosos, para evitar golpes y heridas. Y conviene retirar las alfombras, una de las principales causas de caídas en personas mayores.
La Ley 13/2014 de accesibilidad de Cataluña obliga a que los espacios públicos y los edificios nuevos sean accesibles, y fija medidas como el ancho mínimo de paso. En las viviendas existentes, la adaptación depende del propietario, pero hay ayudas públicas para hacerlo y las obras de accesibilidad en las zonas comunes del edificio tienen un régimen favorable en el Código civil catalán.
En Atlàntida Dependència valoramos el domicilio y te asesoramos sobre productos de apoyo y adaptaciones. Pide una valoración.