Prevención de caídas en personas mayores: causas, consecuencias y consejos
Data: 07/09/2015
Cada año se cae alrededor de un tercio de las personas mayores de 65 años, y las caídas son una de las principales causas de fracturas y de pérdida de autonomía. Se deben a factores de la persona (debilidad muscular, problemas de equilibrio o de vista, algunos medicamentos) y del entorno (alfombras, baño sin adaptar, poca luz). Se previenen con ejercicio de fuerza y equilibrio, revisión de la medicación y la vista, un calzado adecuado, la adaptación de la casa y, si la persona vive sola, teleasistencia con detector de caídas.
Las caídas son uno de los problemas de salud más frecuentes en las personas mayores: según la Organización Mundial de la Salud, entre un 28 % y un 35 % de las personas de más de 65 años se cae al menos una vez al año. Sus consecuencias son mucho más graves que a otras edades, porque los huesos son más frágiles y la recuperación, más lenta.
A continuación describimos las principales causas tanto intrínsecas (propios de la persona) como extrínsecas (los que nos ofrece el entorno donde nos movemos) propias de las personas mayores que pueden ser causantes de caídas y cuya corrección puede evitar un desenlace no deseado.
Causas intrínsecas de las caídas (propias de la persona)
Enfermedades degenerativas: demencias, distrofias musculo-esqueléticas, artrosis severas, osteoporosis, Parkinson y en general todas aquellas patologías que afecten de manera directa o indirecta al aparato locomotor y a la estabilidad.
Alteraciones visuales y auditivas (hipoacusia) y vestibulares. Ciertas patologías relacionadas con el déficit auditivo, visual y vestibular incrementan en menor o mayor medida, en función del grado de deficiencia, la inestabilidad.
Alteraciones del sistema nervioso: puede provocar un enlentecimiento del tiempo de reacción y alteración de los reflejos.
Debilidad muscular y problemas de equilibrio asociados al sedentarismo.
Bajadas de tensión al levantarse (hipotensión ortostática) y urgencia urinaria, que llevan a levantarse deprisa, a menudo de noche.
Consumo de determinados medicamentos que puedan favorecer la existencia de alteraciones del equilibrio y la marcha.
Causas extrínsecas (del entorno)
Uso inadecuado de ayudas técnicas o no utilización de ellas aun siendo necesarias.
Presencia de barreras arquitectónicas en el domicilio (alfombras, baño no adaptado, muebles que impidan el libre paso, iluminación insuficiente….) y en el exterior (escalones, suelos resbaladizos, ausencia de barandillas, iluminación insuficiente…)
Consecuencias habituales que provocan las caídas
A nivel físico:
Fracturas óseas: Siendo la de cabeza del fémur, humeral y fisuras isquiopubianas las más frecuentes. En cualquier caso, hay una pérdida funcional temporal o permanente que puede agravar un proceso de deterioro tanto físico como cognitivo.
Contusiones: Aparición de hematomas y dolor óseo que limiten temporalmente la funcionalidad del miembro afectado.
Tromboembolismos: Consecuencia de la pérdida de movilidad.
A nivel psicológico, las más habituales son:
Miedo: Una caída puede provocar que la persona tenga miedo a volverse a caer. Eso a su vez hace que se disminuya la actividad y pueda llegar a la perdida de las capacidades para realizar las actividades básicas e incluso la capacidad de la marcha.
Síndrome poscaída: el miedo lleva a moverse menos, lo que debilita la musculatura y aumenta el riesgo de una nueva caída.
Ansiedad: Fundamentalmente se trata de cambios en el comportamiento de la persona después de la caída fruto de la disminución de la movilidad i el dolor.
Cómo prevenir las caídas en personas mayores
¿Cómo podemos evitar las caídas? Fundamentalmente, conociendo las capacidades y limitaciones físicas y cognitivas de la persona anciana.
Según establece la OMS, para que un buen programa de prevención de las caídas sea eficaz, es necesario que tenga en cuenta acciones para disminuir el número de personas que las sufren y su frecuencia, así como conseguir que las lesiones que producen sean de menor importancia.
En un programa de prevención de caídas en las personas mayores tenemos que tener en cuenta varios componentes para identificar y modificar los riesgos, tales como:
Evaluación del entorno físico donde vive y por donde se mueve la persona para identificar riesgos.
Modificación de este entorno cuando detectamos factores de riesgo conocidos o antecedentes de caídas.
Estudio y modificación de la medicación, el tratamiento de la hipotensión y de los trastornos visuales corregibles, así como la administración de suplementos de calcio y vitamina D cuando los indique el médico.
Incorporación de productos de apoyo apropiados para paliar los problemas físicos y sensoriales.
Ejercicios establecidos por profesionales expertos dirigidos a fortalecer la musculatura y mejorar el equilibrio.
Sesiones de trabajo en grupo para educar hábitos de prevención de las caídas y ejercicios del tipo del tai-chi o para mejorar coordinación motora, equilibrio dinámico y fortalecimiento muscular.
Teleasistencia con detector de caídas para las personas que viven solas (botón rojo).
Prescribir protectores de la cadera en personas con riesgo de fractura por diagnósticos de enfermedades que incrementen este riesgo.
Qué hacer si una persona mayor se cae
No levantarla deprisa. Comprobar primero si está consciente, si le duele algo y si puede mover brazos y piernas.
Llamar al 112 si hay dolor intenso, un golpe en la cabeza, sangrado, confusión o no puede moverse.
Si no hay lesión, ayudarla a ponerse de lado, a gatas y a incorporarse apoyándose en una silla firme.
Avisar al médico aunque parezca que no ha pasado nada: una caída puede ser el síntoma de otro problema.
Revisar la causa y adaptar lo necesario para que no se repita.
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