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Estos son los consejos para evitar las caídas en personas mayores

Las caídas son la causa principal de lesiones en personas de más de 65 años. Con buenos hábitos y prácticas, se podrían llegar a reducir en casi un 40% las lesiones en personas de edad avanzada y mejorar así su calidad de vida.

Cada vez más personas viven hasta los 80 o los 90 años. Las personas de edad avanzada son más vulnerables que otras a las lesiones por caídas, sobre todo dentro de los hogares. Las consecuencias de una lesión por caída accidental pueden ser más graves de lo que se cree y pueden reducir considerablemente la calidad de vida de la persona.

En Europa, actualmente, las caídas son la causa principal de lesión a partir de los 65 años. De hecho, según Sanidad, las caídas son responsables del 75% de todas las visitas que se realizan al médico.

Las lesiones son una causa muy importante de discapacidad a largo plazo y tienen un profundo impacto en la vida de los familiares y cuidadores. Algunas de ellas, como las fracturas de cadera, son graves. Además, según un informe del Gobierno, las personas mayores ingresan en el hospital por este tipo de lesiones relacionadas con caídas cinco veces más que por otras causas.

Factores de riesgo

La edad es el mayor factor de riesgo de las lesiones. Así, un 30% de las personas de más de 65 años se cae cada año. Y el 50% de los mayores de 80 años.

Por otro lado, la mitad de los mayores que se caen lo hacen repetidas veces. Y los antecedentes de caídas son otro factor que hay que tener en cuenta a la hora de sufrir nuevas lesiones por desplome.

Pero, además de la edad y la reincidencia en los accidentes, las caídas pueden estar causadas por discapacidades físicas que limitan la movilidad o el equilibrio, riesgos del entorno o situaciones potencialmente peligrosas.  Entre los factores más habituales, destacan:

  • Vivir solo
  • Determinados medicamentos
  • Enfermedad crónica
  • Depresión
  • Artritis
  • Carencias nutricionales
  • Carencia de vitamina D
  • Deterioro cognitivo
  • Desorientación
  • Miedo a caerse
  • Alteración de la marcha
  • Ciertas enfermedades, como la demencia o el Parkinson
  • Problemas en los pies
  • Infecciones
  • Trastornos visuales
  • Calzado o ropa inadecuados
  • Poca iluminación
  • Cables eléctricos o alargadores
  • Sacudidas en el transporte público al subir o bajar
  • Aceras irregulares o bordillos rotos
  • Suelos resbaladizos
  • Alfombras mal fijadas…
Caída de una persona mayor en casa

¿Cuáles son las consecuencias de una caída?

Entre las consecuencias más frecuentes de sufrir una caída accidental, destacan:

  • Reducen la movilidad
  • Causan inmovilización
  • Disminuyen la calidad de vida
  • Aumentan la dependencia
  • Disminuyen la autonomía
  • Ocasionan fracturas de huesos
  • Ocasionan intervenciones quirúrgicas
  • Provocan lesiones importantes
  • Aumentan la hospitalización
  • Aumentan la mortalidad

¿Hay síntomas?

No todas las personas mayores que sufren una caída presentan síntomas. Dependerá de cada caso. Cuando el riesgo viene determinado por el entorno, como un bordillo roto en la calle, o una situación peligrosa, no hay síntomas.

En cambio, si una caída se debe a un problema físico, pueden notarse algunos signos antes de la caída, como mareos o latidos del corazón irregulares.

Medidas preventivas para evitar las caídas

Gran parte de las caídas se puede prevenir aumentando la concienciación de las personas mayores y modificando algunos de sus comportamientos. Es importante hacer ejercicio habitualmente y poner el foco en el entorno habitual para poder adaptarlo.

Entre los factores que pueden ayudar a prevenir una caída accidental se encuentra:

  • Actividad física regular y entrenamiento del equilibrio: el ejercicio fortalece los músculos y mejora el equilibrio y la coordinación.
  • Alimentación adecuada y equilibrada: la dieta debe contener grandes cantidades de calcio y vitamina D para disminuir el riesgo de fracturas óseas.
  • Revisión y actualización de la medicación: revisar con el médico si los medicamentos que se toman pueden provocar somnolencia o mareo o tienen efectos adversos.
  • Revisión de la visión.
  • Revisión de los pies y el calzado.
  • Adaptación de la casa a las necesidades y tomar ciertas precauciones, como no cerrar la puerta del baño, usar una silla de ducha o levantarse de la cama con cuidado después de estar estirado.
  • Utilizar dispositivos de ayuda, como bastones o andadores, que aumentan la base de apoyo.

Quique Gómez
Psicòleg centre mèdic Atlàntida

Articulo validado por:
Quique Gómez, director de Atlántida Dependencia
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