Atlàntida Dependencia pone a disposición de las personas mayores y sus familias varios servicios de atención y apoyo. Evaluar el caso particular de cada paciente es fundamental para poder ofrecer los mejores cuidados y garantizar su bienestar.
A medida que nos hacemos mayores, estamos más expuestos a las caídas, perdemos autonomía y nos volvemos más dependientes. La familia no siempre puede ofrecer la atención y los cuidados que necesitamos, por lo que debemos recurrir a profesionales.
La Ley de Dependencia reconoce el derecho de las personas dependientes a recibir servicios residenciales, de teleasistencia y de ayuda a domicilio, entre otras prestaciones. Pero ¿qué se tiene en cuenta a la hora de decidir qué servicio necesita el paciente?
Quique Gómez, psicólogo y director de Atlàntida Dependencia, lista los siguientes factores que hay que valorar para elegir el recurso más adecuado en cada caso:
“En muchos casos, los servicios no son excluyentes y se pueden combinar —por ejemplo, ayuda a domicilio con teleasistencia— para ofrecer una atención integral y adaptada a cada momento vital”, puntualiza Gómez.
¿Cómo funciona el Servicio de Ayuda a Domicilio?
Atlàntida Dependencia ofrece atención domiciliaria a las personas que han perdido autonomía. El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) es un recurso integral, flexible y personalizado que incluye apoyo en las actividades básicas de la vida diaria (higiene, movilidad, alimentación…) y apoyo para tareas domésticas, compras, etc., así como acompañamiento, apoyo emocional y estimulación cognitiva.
El Servicio de Ayuda a Domicilio suele seguir estos pasos:
“La asistencia domiciliaria va dirigida a personas que, por diferentes motivos, necesitan apoyo en su día a día, pero quieren seguir viviendo en su casa, en un entorno conocido y seguro”, indica Gómez. “El objetivo principal es mantener la calidad de vida, favorecer la autonomía personal y evitar, siempre que sea posible, el ingreso prematuro en una residencia.”
En este sentido, los servicios de ayuda a domicilio están pensados para:

En los últimos tiempos, la tecnología se ha convertido en una gran aliada para las personas dependientes. La domótica, los asistentes de voz y los relojes inteligentes son herramientas que les ayudan a ganar autonomía y refuerzan la seguridad y la tranquilidad tanto de la persona usuaria como de su familia.
De hecho, este es el objetivo de la teleasistencia domiciliaria. Este servicio tecnológico “permite dar respuesta inmediata a situaciones de emergencia o necesidad”, explica Gómez. Está especialmente pensado para “personas que viven solas o pasan muchas horas sin compañía”.
Actualmente, existen las siguientes modalidades de teleasistencia:
El llamado botón rojo es el dispositivo de teleasistencia básica que Atlàntida Dependencia pone a disposición de las personas mayores para contactar con los servicios de emergencia de forma sencilla e intuitiva. El botón rojo se encuentra en una pulsera o colgante que el usuario lleva puesto y sirve para activar el terminal fijo conectado a la corriente, encargado de hacer la llamada.
Los dispositivos de teleasistencia avanzada incluyen cámaras, sensores y alarmas capaces de detectar cuando el usuario puede estar en peligro. Controlan la actividad de la persona en su casa y, cuando perciben que algo no va bien (caídas, fugas de gas, intrusión…), alertan a los servicios de emergencia.
Desde Atlàntida Dependència consideramos que el presente y el futuro de la teleasistencia está en los dispositivos de tipo reloj, que nos permiten la atención desde una central de alarmas las 24 horas del día dentro y fuera de casa, que incorporan sensores de información, registro de constantes básicas y de actividad de la persona usuaria, además de ofrecer apps muy útiles para los familiares.
En definitiva, contar con apoyos como los que ofrece Atlàntida Dependencia puede marcar la diferencia para que las personas mayores sigan viviendo con la mayor autonomía posible y con la tranquilidad de sentirse acompañadas.
Quique Gómez
Director de Atlàntida Dependencia